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Kokedama, el arte de la imperfección

hace 2 días
3 min de lectura

Kokedama, el arte de la imperfección

ó ccómo disfrutar del proceso de crear una kokedama primando la belleza sobre la perfección


Kokedama es mucho que una planta, por supuesto más que una bola. Es una forma de entender las plantas, una nueva vivencia.

 

La primera vez que las vi pensé, ¿Puede ser así? ¿Qué cosa tienen?

Qué vuelta a la forma de plantar! Qué bueno romper esquemas para cosas bellas!

 

Así que me hice con ellas, quise tenerlas en mis manos, la he experimentado este año y la compartimos hace una semanas en un taller con estupendas cuidadoras.

Ahora os la transcribo por aquí. Nunca será como la experiencia de hacerla pero intento que se aproxime hasta que el tenerla en vuestras manos sea una realidad cercana.



 

Compañeros de viaje (materiales)

Solo unas cuantas cosas sencillas para darle este nuevo hogar a nuestra planta:

 

Sustrato universal

Sustrato de fibra de coco para cubrir la bola tras el sustrato anterior

Fibra de coco en hilos

Hilos de yute y/o de algodón de colores

Jarra con agua

Alcayata si eliges opción colgada.

 

Proceso

Os animo a introducir las manos (si ningún cuidado) en la tierra húmeda y a unir el sustrato, disfrutando de dar materia a la esfera que ya existe en nuestras manos.

Unas manos desnudas conforman una bola de sustrato que es la base de la kokedama

 

Intentar fraguarla, que es más que hacerla, porque hay que sentir esa bola, su crecimiento progresivo, el mimo que entregamos, la respiración que acompañamos, y alcanzar el momento en que decides que, en su imperfección, es suficiente y por tanto completa. Y pasar a darle independencia y vida propia. Ya no es tanto nuestra esfera, nuestra prolongación, nace un nuevo ser al unirla con nuestra planta.

 

Y la compañera puede devenir de esqueje de tallo o puede ser raíz y el primero basta entrar el tallo y en el segundo dividir la bola para volver a crearla.

 

Le damos una vuelta de hilo a nuestra maravillosa esfera para asegurarla y

ahora sigue darle envoltura, cobertura. Con fibra de coco en este caso, musgo en la versión más original, pero igualmente radiantes ambas.

 

La cubrimos con una capa para darle protección ahora que, pronto, nuestras manos la dejarán ir sola. Y la forramos con esmero, como abrazándola, con esa hilatura que es la misma que ha protegido esa maravillosa fruta tropical.

 

Mientras sostenemos la planta le vamops dando envoltura con la fibra de coco y fijándola con el hilo de yute

Llega turno de engalanarla para sostener la cobertura. Si queremos discreción hilo en tono de la fibra. Si queremos distinción hilo de color. Los más sostenibles y naturales, yute y algodón, así como resistentes a los riegos. ¿Cómo elegir? Pues como sientas tu atrevimiento hoy. Quizás sea de esos días que quieres pasar desapercibida, digna pero discreta. O de aquellos que te apetece lucir y mirarte. Cualquiera está bien, todas son opciones perfectas y nuestra kokedama las acoge con ternura.

 

Por último, decide si vivirá apoyada o colgada, nada es definitivo, por supuesto, todo es transitorio y cambiante.

 

Puedes inventarte la manera de colgarla o una pequeña alcayata en la base te permite pasar 4 hilos para mantenerla equilibrada.

 

Wabi sabi

Cuando descubrí el Wabi Sabi todo encajó. El culto a la belleza de lo sencillo, lo natural, lo imperfecto y aquello que está en constante transformación…. Por fin pude dar nombre a algo que ya existía y que podía sentir.


  • Nuestra querida bola no necesita ser perfectamente redonda.

  • Nuestra esfera de tierra puede tener una pequeña grieta.

  • La cobertura que le damos no tiene que ser homogénea

  • Nuestra planta puede tener una hoja ligeramente inclinada, incluso cuarteada, tallo torcido….


Y está bien. Quizá incluso sea mejor así.

Porque cuando dejamos de exigirle perfección a lo que hacemos, nos acercamos más a nosotros mismos.

Buscamos la belleza, no la perfección. La máxima en nuestra manera de mostrar como crear kokedamas. En realidad debería ser la máxima en la manera de hacerlo todo…

 

Cuidados

El cuidado es sencillo, siempre a la vista para reflejarnos en su belleza y para facilitar la observación continuada, que es una de las principales claves de su cuidado.

 

No olvidamos el riego. Cuando la observamos seca y ligera es el momento del riego, menos recomendable es contabilizar días ya que afectan muchos factores (ubicación, tipo de planta, estación… , arriesgando diríamos, en caso de suculentas 1 semana en verano y 2 en invierno, si es de interior 2 por semana en verano y 1 en invierno)

No hay duda en la forma, siempre por inmersión. Las burbujas al cesar nos advierten que ya la planta se sació. Buscamos un lugar para que repose tras tanta humedad, una copa, una taza… que escurra tranquila.y de nuevo vuelta al lugar donde la teníamos.

 

 


 


Sencilla y lucidora, básica, muy básica y por ende más especial todavía.

Dueña de curvas pronunciadas.

Delicada y ligera.

En modo colgante más celestial todavía, Parece que viene de arriba.

Así es nuestra kokedama…..

 

Estás invitada/o a sentirlo, diría que obligada pero eso lo decides tú…..


Pronto nuevos talleres

 

Buen miércoles, buena semana, buen camino....






 
 
 

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